Fuente de la Plaza Obispo García de Pablo.
Fuente de la Plaza Obispo García de Castro. Foto: Javier Esturillo

El deterioro del césped y del mobiliario urbano, así como la aparición de pintadas, reflejan el estado de dejadez de la Plaza Obispo García de Castro

Es uno de los lugares más frecuentados por las familias que residen en los alrededores de La Salobreja, pero pocos conocen su verdadero nombre. Un espacio verde que se encuentra ubicado en una zona privilegiada, junto al complejo deportivo y a uno los parques más representativos de la capital, La Alameda. Se trata de la Plaza Obispo García de Castro que, de un tiempo a esta parte, ha experimentado un importante deterioro, según denuncian residentes y comerciantes. De la fuente que preside este pequeño parque solo brota agua “de vez en cuando”. “Lleva tres días parada y no sabemos porqué”, apunta el camarero de uno de los bares de la zona.

Estado del césped de la Plaza Obispo de Castro.
Estado del césped de la Plaza Obispo García de Castro. Foto: Javier Esturillo

El estado del césped es lo que más preocupa. Y no por la falta de jardineros o mantenimiento, sino por su desgaste, provocado, según los propios usuarios, por el orín y las heces de los perros. La hierba ha perdido cualquier color verdoso y prácticamente ha desaparecido. Opinión también compartida por Carmen, que “echa de menos” ver “el colorido típico de estas fechas”, mientras pasea con su niño, José, de ocho meses. “Dicen que la primavera ha llegado y aquí lo notamos solo por el calor”, lamenta la mujer. Los canes campan a sus anchas en la Plaza Obispo García de Castro. “Son los dueños y señores de este lugar. Los propietarios los dejan sueltos y hacen lo que quieren”, denuncia Rodolfo Martín, un hombre mayor que descansa en uno de los bancos, rodeado de restos de litros de cerveza y bolsas vacías de frutos secos. A diferencia de La Alameda, este parque no tiene un espacio específico para los perros, por lo que “hacen sus necesidades en el primer lugar que pillan”, añade otro vecino.

Lo curioso es que esta plaza es una de las zonas que tiene ‘pipican’, si bien sin uso, dado su aspecto. Están literalmente abandonados. Uno de ellos, incluso, destrozado y arrancado del suelo. Estos urinarios caninos fueron colocados en 2007 por el equipo de Gobierno del PSOE e IU y a tenor de su estado, tanto de estos como los ubicados en otros parques, han surtido efecto. Las plataformas costaron una buena suma de dinero de las arcas municipales y tienen un mecanismo para que el agua se llevara los orines y las deposiciones. No hace mucho, el partido animalista Pacma criticó el estado de los ‘pipican’ de la ciudad y pidió al Ayuntamiento medidas para su reparación y mantenimiento.

El Gobierno municipal del PP optó por delimitar zonas para que los perros puedan correr sueltos, libres de ataduras y hacer el ejercicio, así como sus necesidades. El mismo espacio que piden para la Plaza Obispo García de Castro. “Lo que no es de recibo es que anden sueltos por el parque, cuando hay niños y familias que vienen a pasar un rato o a tomarse algo en la terraza. Hasta ahora no ha pasado nada, pero cualquier día van a moder a alguien”, avisa un camarero miestran se dispone a colocar unas mesas.

Pintadas en uno de los muros de la plaza.
Pintadas en uno de los muros de la plaza. Foto: Javier Esturillo

La existencia de pintadas no sorprende ya a nadie porque, por desgracia, es algo habitual en la capital. En la Plaza Obispo García de Castro están por todas partes, en los muros, en el mobiliario urbano y hasta en los ‘pipican’. “Afean mucho y no tienen sentido alguno. Deberían borrarlas”, pide una mujer. “El problema es que nada más limpiarlas, vuelven aparecer”, replica el hombre que está a su lado. Así las cosas, tanto residentes como usuarios y comerciantes solicitan a la Administración municipal que ponga “más atención” en este “coqueto parque” de la zona centro de la ciudad

VALLAS POR LOS SUELOS

Solo a unos metros de la plaza, se encuentra el mini golf creado por el Ayuntamiento para el esparcimiento de las familias jiennenses. Fue inaugurado en 2012 y, desde entonces, su desgaste ha ido a más, no solo el campo de juego, sino también la zona de juegos infantiles y de ejercicio para personas mayores. El Ayuntamiento colocó, hace unas semanas, una vallas de protección que llevan caídas bastantes días, sin que nadie del servicio de Mantenimiento Urbano se haya pasado para retirarlas o explicar cuál es su cometido. “Las pusieron y ahí las dejaron. Suponemos que fue por el temporal de viento, pero no sabemos nada más”, señala un usuario. La zona de ocio está repartida en tres espacios, dos para juegos infantiles y un campo de mini golf, además de un área con aparatos de gimnasia. La inversión superó los cien mil euros.

Vallas caídas en el campo de mini golf ubicado en el nuevo Parque Ciudad de Jaén. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas

 

 

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