Barla, en la sesión preparatoria para el partido contra el Granada B en Los Cármenes. Foto: Real Jaén

Barla debuta en el banquillo blanco sin apenas recambios y ante un Granada B que quiere sellar la permanencia en el Nuevo Los Cármenes

El calendario pasa y el Real Jaén necesita sumar de tres en tres para salir cuanto antes de la complicada situación que se encuentra en la tabla. Una nueva derrota de los jiennense situaría a los jiennenses entre la espada y la pared. José Manuel Barla no puede debutar en peor momento. No solo apremia la necesidad de lograr la victoria, sino que, además, debe hacerlo con un equipo de circunstancias (por non decir otra cosa) ante la marcha del defensa Cifu y del mediocentro Sergio Molina, dos de los jugadores más regulares. Le espera en el Nuevo Los Cármenes el Granana B. Un filial que espera aprovecharse de la crisis y el estado de ansiedad de los blancos para sellar su permanencia en la categoría.

El partido, por lo tanto, no puede ser más complicado para el Real Jaén en una semana convulsa, en la que solo se ha hablado del traspaso del club al empresario granadino Francisco Huertas y la dimisión de Ramón Tejada como entrenador de la primera plantilla. Así, la preparación del choque no ha sido la más idónea para un equipo que se juega la vida en cada choque. Barla, pese a todo, es optimista y cree que el colectivo puede sacar un resulta positivo si está unido y comprometido con la causa.

El Real Jaén no estará solo en la capital nazarí. Dos autobuses completos de aficionados, más vehículos particulares, se desplazarán desde Jaén para apoyar a los hombres de Barla en un partido calificado por todos como “trascendental” a la vista de la situación del equipo.

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