Participantes en la novena campaña arqueológica de la Universidad de Jaén en Qubbet el-Hawa. Foto: Facebook Qubbet el-Hawa.
Participantes en la novena campaña arqueológica de la Universidad de Jaén en Qubbet el-Hawa. Foto: Facebook Qubbet el-Hawa.

Éxito de la novena campaña arqueológica en Qubbet el-Hawa que toca a su fin

“Tenemos la suerte de decir que la novena campaña arqueológica de la Universidad de Jaén en Qubbet el-Hawa ha sido todo un éxito, tanto desde el punto de vista científico, como humano”. Así empieza la carta compartida por el director del proyecto, Alejandro Jiménez Serrano, en las redes sociales hace apenas unas horas.

La expedición ha terminado y sus participantes ya regresan a casa. Uno de los grandes éxitos de esta expedición es que, por primera vez, un equipo de arqueólogos españoles ha realizado un TAC a cinco momias halladas en la necrópolis de Asuán (Egipto). El objetivo fue estudiarlas y analizarlas de una manera no destructiva. Se buscaba mantener su envoltura original de vendas de lino que los antiguos egipcios colocaban a sus difuntos durante el proceso de momificación.

CARTA

Jiménez asegura que tanto el científico como el humano son éxitos fruto de muchos factores en los que intervienen el saber, la intuición, el azar, la capacidad de las personas para convivir un largo periodo de tiempo, la generosidad o la paciencia. “Pero, sin lugar a dudas, todos estos factores, por sí solos, no pueden generar el triunfo. Para ello, se necesita una dirección y una política claras. Y en esto han tenido mucha responsabilidad José Alba, Luisa García y Yolanda de la Torre. Ellos han organizado de manera magistral la presente campaña, no solo desde el punto de vista logístico, sino humano”, continúa. Han completado con éxito lo que ya anunciaba en su carta de final de campaña: “Hay que comenzar la transición y darle una mayor responsabilidad a los jóvenes investigadores”.

“Faltaría a la verdad si dijese que tenía algunos temores sobre cómo José, Luisa y Yolanda llevarían a cabo la difícil y extenuante gestión de un proyecto que este año contaba con unos treinta investigadores de diferentes nacionalidades, a los que había que sumar unos treinta trabajadores egipcios y la siempre imprevisible burocracia egipcia”, confiesa. Después de dos meses, el director asegura sentirse orgulloso de su labor. “Han demostrado responsabilidad, capacidad de gestión y trabajo infinita, imaginación, carácter, todo ello sin perder la sonrisa y la calidez. Es todo un orgullo saber que el proyecto tiene sucesión”. Aunque la labor de ambos ha sido casi titánica, han contado con la complicidad del resto de miembros del proyecto, tanto los que cuentan con mucha experiencia (como la mudira Teresa) como los recién llegados. “A estos últimos me gustaría agradecerles su capacidad de integración en un grupo ya constituido. Pese a la juventud de la mayoría de los ‘nuevos’, estos han sorprendido por su gran capacidad de trabajo y versatilidad. ¡Gracias por haber venido!”.

Así, Alejandro Jiménez reconoce el trabajo realizado por los trabajadores locales. Ya son tres campañas las que ha colaborado y les da las gracias por su constancia, su compromiso, su fidelidad y su fortaleza. “Entre todos, hemos formado una gran familia de más de sesenta personas con un único objetivo: conocer más sobre el pasado del antiguo Egipto. Esperamos que, aunque lectores, os hayáis sentido parte de nuestra familia y que hayáis sufrido con nosotros el viento, el calor, el frío, el estrés, la espera, las decepciones y, por supuesto, los descubrimientos (de los que no podemos dar todos los detalles que quisiéramos por cuestiones legales del gobierno egipcio). Muchas gracias por estar ahí. Hemos sentido vuestro apoyo. Os esperamos dentro de diez meses en la que será la décima campaña en Qubbet el-Hawa. ¡Ya estamos trabajando en ella!”, concluye la carta. 

 

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